Desbaratan red de trata de personas con conexión en Bahía Blanca

La Justicia de Capital Federal logró desmantelar una red de trata de mujeres de bajos recursos de la República Dominicana que eran traídas al país engañadas y obligadas luego a ejercer la prostitución.

Bahía blanca figuraba entre los lugares donde la banda delictiva actuaba. La modalidad era sencilla: les hacían hipotecar sus bienes para poder pagar sus honorarios y el pasaje, por una cifra que rondaba los 5000 dólares, algo que para ellas resultaba muy alto.

Las traían engañadas a la Argentina con falsas promesas de trabajo en peluquerías y casas de familia. Además, las empujaban a pasar como refugiadas y finalmente las introducían al circuito de prostíbulos en distintas provincias, como La Pampa, Córdoba y Buenos Aires.

La punta del ovillo de la investigación comenzó cuando, en el Cepare, empezaron a sospechar de la existencia de una posible red dedicada al tráfico ilícito de migrantes o bien a la trata de personas al observar el llamativo aumento del número de ciudadanas de nacionalidad dominicana que solicitaban refugio, alegando persecución política o amenazas de muerte en su país. las autoridades de migraciones detectaron que en muchos de los casos las personas entrevistadas habían pagado para que un tercero les gestionase el viaje, ya sea proporcionándoles documentación falsa o, incluso, cartas de invitación supuestamente exigidas como requisito para ingresar a la Argentina.

Las damnificadas presentaban un perfil similar: mujeres jóvenes –aunque también se detectó alguna víctima masculina–, pobres y muchas de ellas madres.

Otro dato que generó sospechas es que una gran cantidad de ellas fueron acompañadas por el mismo hombre a realizar los trámites para pedir asilo. Ese hombre, Julio Almonte Javier, dominicano, con DNI argentino, de 36 años, está imputado como parte de la organización de tratantes. Está preso en el penal federal de Ezeiza.

Di Giorgi, el juez que entiende en la causa, lo acaba de procesar con prisión preventiva.

Almonte Javier llegó al país en 2007. Se afincó en la ciudad de Buenos Aires. De acuerdo con la investigación judicial, la banda habría operado desde 2008. Los otros dos miembros serían una mujer, Tania María Carmona Soto, que también vivía en Buenos Aires, y Bautista William Vázquez, que residiría en el país centroamericano.

Vázquez – según consta en la resolución judicial dictada por el juez Di Giorgi– se encargaba de “la captación mediante engaños de mujeres y/u hombres en su país de origen a quienes tentaba con mejores propuestas laborales que las que desempeñaban allí”. También se ocupaba de “cobrarles las abultadas sumas de dinero con la excusa de cubrir gastos relativos al viaje, tanto a las víctimas como a sus familiares”
“se comprobó que personalmente trasladó a las víctimas a la Argentina y las entregó a las personas que posteriormente las explotaron sexualmente”, dice la resolución.

En la causa declararon nueve víctimas de la banda, ocho mujeres y un varón, pero se presume que las personas damnificadas serían muchas más. Algunas de las jóvenes terminaron “vendidas” y entregadas en distintos locales nocturnos, de las localidades de 25 de Mayo en La Pampa, Quilmes en el conurbano bonaerense y Bahía Blanca, entre otros puntos.

La Cámara Federal de Apelaciones de la Capital Federal acaba de confirmar el procesamiento con prisión preventiva de uno de los integrantes identificados por la pesquisa. Hay una orden de captura internacional contra otros dos dominicanos que formarían parte de la banda.

Un comentario

  1. CANDELA
    viernes 23 de diciembre de 2011

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