Fabaro: “Bevilacqua huye para no enfrentar a Scioli con los problemas de los bahienses”

En los últimos tiempos todo lo que es responsabilidad directa de la provincia ha sido abandonado por la debacle económica del des-gobierno de Scioli. No se pagan a los proveedores escolares, no se paga el programa Más vida, las becas del programa Envión y se han postergado todas las obras públicas de ese ámbito y todo esto ante la asombrosa pasividad de las autoridades locales que a pesar de su discurso mediático de trabajar por la ciudad, se enfrascaron en una interna partidaria absolutamente irresponsable que perjudica a los vecinos de la ciudad. Una muestra clara de esta irresponsabilidad es la visita de hoy del Gobernador mientras que el Intendente interino huye de la ciudad a una reunión con De Vido donde le van a prometer nuevamente asfalto, no es capaz de enfrentar al Gobernador para reclamarle las soluciones de los problemas mencionados.

En el ámbito estrictamente local las cosas no son mejores. Basta con recorrer cualquiera de los barrios más periféricos para observar como son discriminados los vecinos de estos sectores en los cuales es prácticamente imposible transitar por el calamitoso estado de las calles. Obras prometidas en reiteradas ocasiones y nunca cumplidas y el abandono por parte del municipio de los más mínimos servicios para mantener su calidad de vida. Todos los días nos enteramos de un nuevo escándalo de corrupción en los cuales se dilapidaron enormes recursos, mientras las obras y servicios esenciales son postergados o suspendidos porque los funcionarios dicen que no hay dinero.

Este es el modelo de gestión que la ciudad viene soportando hace nueve años; cambiaron las caras, algunos huyeron, pero la lógica del marketing mediático sobre el desarrollo sustentable y la inversión planificada, sigue siendo la única política sostenida por el Municipio en Bahía Blanca. La ciudad se merece un gobierno que integre a todos los sectores, que aliente la participación de los vecinos, que sea austero y responsable y que privilegie el desarrollo de los sectores más postergados. El FPV ha demostrado ser ineficiente, corrupto e irresponsable. No basta con cambiar de collar, hay que dejar de ser perro.

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