Lebac: estiman que no residentes tenían u$s5.000 M

“La venta de más de u$s3.000 millones de reservas por parte del Banco Central en pocos días despertó muchas dudas acerca de la política cambiaria, su relación con la política monetaria para reducir la inflación y la sostenibilidad de este ritmo de venta de reservas”. Así lo indicó la consultora económica Invecq, al señalar que “el aumento de la demanda por dólares llevó a la autoridad monetaria a vender reservas para contener el tipo de cambio y no convalidar una depreciación del peso que hubiera sumado mayor presión a los precios”. Entre las principales cuestiones, la consultora remarcó:

Hay factores que están generando el exceso de demanda de dólares que el BCRA enfrenta por estos días. El principal factor es externo a la economía argentina, y afecta a toda la región. Ante un escenario de aceleración inflacionaria en EE.UU., el rendimiento de los bonos superó, por primera vez desde el 2014, el 3%. Como era sabido, cuando esto ocurriera se daría el fenómeno “fly to quality”, es decir, el cambio en la composición de cartera de los inversores a favor de una mayor posición en activos con riesgo nulo. Esta era la crítica principal de los economistas que desde un principio recomendaron medidas de shock para estabilizar la macro, al considerar que el gradualismo es muy vulnerable ante situaciones de stress financiero internacional, al dejar todo el plan de estabilización a merced de la voluntad de los inversores internacionales.

Entre los factores internos, se destacan el cambio de metas de inflación seguido por un relajamiento de la tasa de política monetaria. Tras el cambio de metas del 28 de diciembre, el BCRA consideró que la tasa de interés estaba demasiado alta en relación al objetivo del 15% y llevó a cabo dos recortes de 0,75 puntos. Al comenzar las presiones sobre el tipo de cambio, debió detener el proceso de relajamiento y endurecer el wording de sus comunicados, alertando que, en caso de no ver señales claras de desaceleración inflacionaria volvería a aumentar la tasa.

Un menor flujo de dólares comerciales en la primera parte del año, como consecuencia de condiciones climáticas adversas que generaron la pérdida de unos u$s8.500 millones por parte del sector agroindustrial. A esto se le sumó un factor climático, totalmente fuera del control de las autoridades, que restringió la oferta de divisas.

La entrada en vigencia del impuesto sobre la tenencia de Lebac por parte de no residentes. Algunas estimaciones dan cuenta de que un stock de letras equivalente a unos u$s5.000 millones estaría en manos de inversores extranjeros, que habrían estado desprendiéndose de las mismas y demandando dólares para salir de la posición antes de comenzar a tributar.

Con este panorama, el BCRA llevó a cabo durante esta semana un cambio en su función de reacción. Sacrificó más de u$s3.000 millones de reservas para contener el tipo de cambio que, aun así, dejó avanzar hasta los $21,20. A su vez, convalidó una tasa de Lebac corta en el mercado secundario de 30,25%.

El BCRA está acudiendo a la intervención directa para devolver la pax cambiaria mediante una doble vía: venta de dólares de sus reservas y un mayor rendimiento para los instrumentos en pesos. Con esta combinación de herramientas busca detener la demanda por divisas a la espera de que los cambios de cartera se detengan. Los próximos días serán clave para saber si esta fue sólo una difícil semana o si, por el contrario, el BCRA deberá enfrentar condiciones adversas por un período más largo; escenario que sin dudas dejaría con menores chances aún de lograr una desaceleración inflacionaria en 2018.

Fuente: Ambito.com

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